La Gran Muralla China. Transmongoliano

Etapa 14
El segundo día en Beijing decidimos contratar una excursión a la Gran Muralla China.
La excursión la contratamos con nuestro Hostel, el Peking Youth Hostel y  nos salió 280 CNY (Yenes). La salida era a las 8:00 h de la mañana. Nos pasó a buscar una furgoneta y nos reunimos con otros viajeros. El tramo de muralla que íbamos a ver estaba a unos 110 kilómetros al noreste de Beijing. Íbamos a hacer un trekking en el tramo de muralla que une Jinshanlin con Simatai, una tres horitas de caminata.


Después de unas tres horas de carretera llegamos al principio del trekking. El día estaba soleado y caluroso. Empezamos por la parte de Jinshanlin. La distancia entre Jinshanlin y Simatai es solo de 10 km, pero la ruta requiere unas tres horas, el camino no es llano y hay tramos de la muralla que casi tienes que escalar para pasarlos.


La Gran Muralla China se empezó a construir hace más de dos mil años, durante la dinastía Qin. La Gran Muralla recorre China serpenteando desde la frontera con Corea del Norte, pasando por Mongolia hasta la tierra de Lop Nur en la provincia noroccidental de Xinjiang.
Se calcula que tiene una longitud de 8851 kilómetros, aunque al día de hoy se conserva solo el 30% de ella.


La Gran Muralla es una construcción de piedras, su altura media es de 6-7 metros, y su ancho es entre 4 y 5 metros. La muralla no está construida en una línea uniforme, son tramos de muros fragmentados entre montañas, y a veces unidos con otros tramos de muro.
Su función de impenetrable línea de defensa no tuvo mucho éxito.
Genghis Khan dijo: "La fortaleza de una muralla depende de la valentía de quienes la defienden". Los centinelas podían ser sobornadas. La Gran Muralla era más bien una representación de poder. ¿Qué pueblo tan potente y evolucionado podría haber detrás de una construcción tan imponente? Esta era una de las fuerza de la muralla.

La muralla funcionaba muy bien también como carretera elevada, que permitía el transporte de gente y equipo a través del montañoso terreno. Su sistema de torres, que utilizaban señales de humo, transmitía las noticias de los movimientos del enemigo que llegaban muy rápidamente a la capital.


Por fin habíamos llegado a la mítica Muralla China, una de las grandes metas de todo viajero.
Es una de estas grandes y míticas construcciones que desde pequeño has oído hablar, y que siempre has soñado llegar allí algún día. Y este sueño también lo he cumplido.


Poner los primeros pasos en la muralla fue muy emocionante. La vista era espectacular...
Hasta el horizonte de las montañas se veía una serpiente de piedras que separaba las crestas.
En este tramo las montañas están bastante empinadas, que por sí solas ya serían una barrera natural contra las invasiones enemigas.


El trekking en general no fue muy dificultoso. Se aconseja ir al baño antes de empezar a caminar. No hay baños en la muralla. Además hay que llevar agua, suele hacer bastante calor, y algo de comida. Hay tramos de esta zona de la muralla que pueden ser problemático para las personas que sufren de vértigos. Y tramos que casi había que escalar los muros para seguir el camino, estaban muy empinados y construidos como una gran escalera.


Después del estupendo paseo, una vez llegados a Simantai el grupo se reunió y bajamos por un sendero en un bosque hasta llegar a la carretera donde nos esperaba la furgoneta para la vuelta a Beijing.

Por la tarde llegamos a Beijing. Fue un día increíble, y para celebrarlo decidimos darnos un homenaje dándonos un masaje chino. Al lado del hostel estaba el centro de masaje Dragonfly, muy bonito. Nos metieron en una habitación y una masajista nos removió todos los músculos, literalmente me metió manos por todas partes... aunque después de la caminata nos vino genial. Terminado el masaje nos relajamos con un buen te, y luego nos fuimos a descansar un rato al hostel.


Por la noche salimos a ver el famoso Mercado Nocturno de Donghuamen. Es un mercado donde puedes probar la comida más rara de Beijing. Es un autentico zoo de comida. Puedes encontrar insectos, reptiles, serpientes, pescados, e incluso nos ofrecieron carne de perro.


Se pagan unos 5 CNY por porción y te dan un pincho con los bichos que quieras probar. Los precios de los pinchos son caros respecto a la comida que puedes encontrar en la zona. Y sobretodo porque no vas a probar uno de estos banquetes de exquisiteces que te llenan... Para mi gusto el olor de la comida de este mercado es demasiado fuerte, y después de probar unos bichos ya te hartas.  Creo que no es un lugar para cenar, es más bien un lugar turístico y pintoresco. Si no quieres comer bichos raros por lo menos hay que pasar a visitarlo...


Y aquí termina el relato de este magnífico viaje que nos llevó hasta el lejano oriente.

3 comentarios:

  1. Gracias por el relato de vuestro Gran Viaje, de verdad muchas gracias por compartirlo, me ha gustado mucho.

    Saludos,
    Sergio AG.

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  2. Cómo volvieron ustedas de la China?
    muy gracias.

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    Respuestas
    1. Después del largo recorrido volvimos en avión :)

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