Reserva Nacional de los Flamencos, Salar de Tara. Chile, Norte Grande

Etapa 13
La excursión del día era ir al Salar de Tara en la Reserva Nacional de los Flamencos.
La excursión duraba todo el día a lo largo de un recorrido de unos 300 km.
Nuestros compañeros del día fueron dos alemanes y el guía, Iván, un chico atacameño.
Desayunamos con Mate de Coca, el día lo íbamos a pasar en altura, a unos 4300 metros.


Salimos de San Pedro de Atacama sobre las 8.00 h, con un Jeep 4x4, fundamental para este tipo de excursión. La excursión al Salar de Tara no la hace mucha gente, porque es bastante larga y cara, 45000$ (aprox. 58€) por persona, pero creo que es una de las mejores excursiones de la zona.


La primera parte de la carretera era asfaltada, una larga carretera que en poco tiempo subía desde los 2400 metros de San Pedro hasta los 4300 del altiplano.
Pasamos a pocos kilómetros de la frontera con Bolivia. El punto más alto donde pasamos fue de 4800 metros.



La primera parada la hicimos en la Laguna Copiaco, a 4300 metros.
Era una lagua de agua dulce rodeada por unas pequeñas hierbas que suelen comer las vicuñas.


El lugar era muy bonito, y prácticamente estábamos solo nosotros y los pocos Flamencos que estaban comiendo tranquilamente. No obstante la altura no hacía frío. Paseamos un poco por la orilla mientras nuestro guía nos preparaba un desayuno.


Tomamos otro Mate de Coca con un poco de fruta.
Luego seguimos hacía la Reserva Natural del Salar de Tara.
La segunda parada la hicimos en la Laguna Diamante, siempre a una altura de unos 4300 metros.
Por la mañana no hay viento por la zona así que el agua se queda quieta y hace efecto espejo reflejando las montañas que hay alrededor. Muy bonito.



Por la tarde ya llegan los vientos que mueven el agua. Desaparece el efecto espejo y se pueden apreciar los colores del agua, sobre todo verde, debidos a los muchos minerales que hay por aquí. Así que por la tarde la Laguna Diamante cambia de nombre por Laguna Verde.


Seguimos por nuestro recorrido hacia el Salar de Tara. Sobre las 11.30 h llegamos a la entrada de la Reserva Nacional de los Flamencos o Salar de Tara.
Aquí dejamos la carretera de asfalto para entrar en una zona de tierra, sin carreteras marcadas. El guía se movía por caminos sin señales, orientándose con las montañas.


Paramos en la zona de Los Monjes. Los Monjes son piedras basálticas que se elevan solitarias en una zona de arena.


No se sabe exactamente porque lo llaman monjes. Se sabe solo que uno de los monjes se llama Indio, porque, echándole imaginación, tiene un perfil de un indio.


Estuvimos paseando por la zona de arena cerca de las piedras. Si te movías demasiado rápido notabas enseguida la falta de aire debido a la altura. Pero en ningún momento tuvimos problemas con el mal de altura.



En este punto coincidimos con otra furgoneta de turistas. No tenían un 4x4 y nuestro guía los avisó de tener cuidado, porque el camino era complicado.
Seguimos el camino y la otra furgoneta nos seguía. Efectivamente al poquito la otra furgoneta se enterró en la arena, y tuvimos que ir a rescatarla. Después del primer rescate tuvimos que ayudarlos un par de veces más hasta que nuestro guía se pasó a la otra furgoneta para intentar sacarla de la zona peligrosa. El otro chófer se pasó a nuestro Jeep 4x4.


Una vez fuera de la zona complicada volvió nuestro guía.
Los paisajes del recorrido eran impresionantes. Estábamos en un altiplano a unos 4300 metros. Las distancias no tenían sentido, todo parecía cerca y lejos. Indescriptible.


Finalmente llegamos por arriba del Salar de Tara, en la parte alta de las montañas que llaman Catedrales. Las vistas a la Laguna de Tara eran increíbles. Según lo que nos contaron Tara quiere decir Flamenco en el idioma antiguo.


Desde aquí  bajamos con el 4x4 por un camino muy empinado y llegamos a otra conformación de rocas que sobresalían del desierto de arena. Las rocas eran de calcio, yeso y azufre, de color blanco y amarillo.


Desde allí bajamos al Salar y a la Laguna de Tara. Es un impresionante salar con una laguna de agua salobre. Los paisajes eran espectaculares, además estaba lleno de flamencos.



Pudimos ver las tres especies de flamencos que hay en esta zona de los Andes. El Flamenco Chileno, el Flamenco de los Andes y el Flamenco de James, americano.



Paseamos por la zona. No te puedes acercar a la orilla de la laguna porque alrededor está la hierba que comen las vicuñas, y está protegida. Si la pisas te pueden multar con hasta 300 dólares.



Después del increíble paseo fuimos hasta nuestro jeep 4x4 donde Iván, el guía, nos había preparado el almuerzo. Afortunadamente no había mucha gente por la zona. Se podía disfrutar del impresionante lugar.


Después del almuerzo nos encaminamos hacía el camino de vuelta, diferente del de ida.
Subimos por otro lado de las Catedrales y pudimos admirar otras fantásticas vistas del Salar de Tara.




Seguimos por el largo camino del altiplano sin seguir un rumbo predeterminado hasta llegar nuevamente a la zona de los Monjes, esta vez los vimos con otra perspectiva.


Y desde allí salimos de la mágica Reserva de los Flamencos y Salar de Tara.



Por el camino nos encontramos con varias vicuñas, tuvimos que parar porque estaban en el medio de la carretera.


Después seguimos hasta llegar nuevamente a la Laguna Diamante, pero ya que era por la tarde ahora se llamaba Laguna Verde.
Se podían apreciar los colores de los minerales que había en el agua.


Y finalmente desde allí seguimos hasta llegar a San Pedro de Atacama.
La bajada fue larga y un poco cansina. Llegamos a San Pedro sobre las 17.00 h.

Fue un día increíble en lugares espectaculares. 

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