El Salar de Atacama, Laguna Cejar, Ojos del Salar, Laguna Tebinquiche. Chile, Norte Grande

Etapa 12
Por la mañana desayunamos en el tranquilo patio del hostal. Intentamos organizar la semana programando las varias excursiones. Salimos a dar una vuelta al pueblo y a almorzar. Hay muchos restaurantes que ofrecen menú a mediodía, y a buen precio.
El día estaba despejado y el sol era muy fuerte.


Nuestra excursión salía por la tarde, a las 16.00 h. Íbamos al Salar de Atacama a ver la Laguna Cejar, Los Ojos del Salar y la Laguna Tebinquiche. Coste de la excursión 14000$ (aprox. 18€) por persona.
Subimos a un bus colectivo con más de 15 personas. El guía durante el trayecto nos contó un poco la historia de la zona.


El Salar de Atacama, es el quinto salar más grande del mundo y el mayor depósito salino de Chile. Está a una altura de 2305 metros y mide aproximadamente 100 km por 80 km. El Salar de Atacama posee el 25% de las reservas mundiales de litio.


En las zonas superficiales está cubierto de una capa de arena y en esta arena pueden crecer pequeñas plantas adaptadas a este ambiente tan hostil. No es un salar blanco.


Cuando llegamos a la Laguna Cejar había como unos 20 vehículos entre buses, furgonetas y otros medios de transportes, llenos de gente que estaba haciendo nuestro mismo recorrido. La entrada a la Laguna Cejar nos costó 2000$ (aprox. 2.6€).


Realmente son varias lagunas con un agua con fuerte porcentaje de salinidad. Cuando entras en el agua empiezas a flotar sin posibilidad de sumergirte. Es como estar en las aguas de Mar Muerto.


Alrededor de la laguna los paisajes son espectaculares. Estás en un altiplano con la Cordillera de los Andes en el fondo y con vista a los volcanes.


En estas aguas se pueden ver Flamencos, pero en esta época del año no había muchos ya que se habían mudado en las zonas más altas de los Andes.


Lo que estropeaba la magia de este lugar era la cantidad de gente que había. Era como ir a la playa un domingo de verano. Lleno de gente que se tiraba al agua y gente tumbada tomando sol alrededor de las lagunas…

Nos bañamos y la sensación, cuando te bañas en este tipo de agua, es muy bonita y extraña. Estás flotando y no te hundes. No hacía frío y cuando salías del agua en poco tiempo de secabas. Encima de la piel se formaba una capa blanca de sal.
Las lagunas son varias, pero te permiten bañarte solo en un par de ellas, y menos mal…


Aquí nos quedamos una horita, luego dimos un paseo cerca de las otras lagunas y finalmente nos metimos otra vez en la furgoneta para movernos hacia Los Ojos del Salar.
Los Ojos de Salar son básicamente dos agujeros en el medio del Salar de Atacama. Por debajo pasa un río de agua dulce y el agua de los dos pozos es dulce, con poca presencia de sal.
Aquí también te puedes bañar. Y todo el mundo se tiraba a los pozos…


Aquí también nos quedamos una horita.
Luego nos fuimos a la Laguna Tebinquiche. No pagamos entrada, pero dijeron que en pocos días iban a cobrar entrada.


La Laguna Tebinquiche es otra laguna salubre, pero en esta la sal era blanca. Era mucho más grande que la Laguna Cejar, pero menos profunda. Visualmente parecía estar en un glaciar.




Podías caminar en sus aguas poco profundas. El agua te llegaba a los tobillos.
Los paisajes eran espectaculares.
Al fondo la Cordillera de los Andes, un campo verde, la laguna azul, la sal blanca…
Y luego la luz de la atardecer que iba cambiando los colores.


Aquí nos quedamos a ver el atardecer y nos tomamos un Pisco Sour con el grupo.
Después de la puesta del sol nos dirigimos de vuelta a San Pedro de Atacama.


Fue una excursión interesante con unos paisajes increíbles. Lo que me ha molestado fue la cantidad de gente que se acumulaba en los varios lugares que visitamos. A lo mejor haciendo la excursión al revés  hubiéramos disfrutado más. 

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